Ocarina en el tiempo

Yamilé Jiménez
14/ 03/ 2018

Todos aquellos que en sus ratos libres (y a veces no tan libres) se distraen con los videojuegos sabrán que la Ocarina del tiempo es un objeto de gran valor que apoya e incrementa el desenvolvimiento del participante en juegos como The Legend of Zelda: Ocarina of Time, The Legend of Zelda: Majora´s Mask o Dragon Ball Z: Bodokai Tenkaichi 3, entre otros.

Pero la Ocarina es más que un elemento lúdico de computadoras y su historia es, por mucho, más antigua que el más veterano de los videojuegos y de hecho, se remonta a unos 12 000 años atrás, sin que aún pueda rastrearse certeramente a cuál cultura perteneció la raíz de este curioso instrumento musical.

Mientras antiguas civilizaciones como la china, asiria, egipcia   o hindú dan testimonio de pequeños instrumentos de viento carente de llaves semejante a la Ocarina, algunos creen que proviene de África del Sur o de Oceanía, y otros aseguran que se trata de un invento auténticamente precolombino, nacido de la cultura maya o quechua o tal vez aimara.

Luego, con el ir y venir de los europeos durante sus siglos de conquista y colonización, la fácil construcción y el aún más fácil traslado del pequeño y liviano instrumento, condicionó su establecimiento y difusión en el Viejo Continente, aunque más que un medio para producir música, se lo catalogó de inicio, como un juguete.

El diccionario explica que el término ocarina procede de la lengua italiana y específicamente del dialecto boloñés y se relaciona con la oca, que como se conoce, es un tipo de ganso doméstico.

Existen varios tipos de Ocarinas que poseen entre dos y doce orificios o agujeros y aunque el material de construcción es variado (barro, madera, metal o plástico) el más común es la cerámica.

En cuanto a estructura, el prototipo más frecuente es la transversal (de forma redonda) pero sobresale por su originalidad la de múltiples cámaras, capaz de producir varios sonidos a la vez, es decir acordes.

Siguiendo los pasos de la Ocarina en el tiempo, el año 1853 marcó definitivamente un punto de giro en su historia, cuando el músico italiano Giuseppe Donati creó su primer ejemplar y lo que en principio fue un entretenimiento inocuo, terminó otorgándole la paternidad en la construcción del instrumento, y luego el mérito de haber nucleado a su alrededor un conjunto de tañedores bajo el título "I Celebri Montanari degli Appennini".

Esta agrupación exhibía varios tamaños de ocarinas y entre 1860 y 1878 ofrecieron numerosas giras de concierto por varios territorios de Europa hasta que dos de sus integrantes decidieron separarse del conjunto y establecerse por su cuenta en París para continuar allí fabricando y vendiendo el instrumento.

Con la llegada del siglo XX la Ocarina ganó terreno en los Estados Unidos y a medidos de la centuria un sujeto inglés, tomando como prototipos algunos instrumentos antiguos expuestos en el Museo Británico, creó un ejemplar “al estilo inglés”.

Una ciudad noruega llamada Sandnes también estableció su propio modelo, que según se describe, presenta una forma similar a una lámpara árabe y aparece representada en el escudo de armas de la municipalidad.

Otras localidades como Meissen en Alemania, Valladolid en España, o Budrio en Italia (tierra natal de Giuseppe Donati), producen ocarinas de alto valor estético.

El célebre cineasta español Luis Buñuel era un ferviente apasionado de este instrumento y en su rutina diaria dicen que incluía, cada mañana, una breve sesión de entrenamiento justo antes de desayunar.

Además de su notoria presencia en la música folklórica actual de muchos territorios, en cine, el noble y dulce timbre de la Ocarina ha servido como música incidental; algunos la han tomado como modelo para cuadros y retratos y hasta existe su participación como instrumento solista en una obra de 1925 creada por el compositor español Manuel López Farfán.

Por último, la novelista y poeta madrileña Gloria Fuertes escribió un poema infantil en 1977 titulado: ·"La oca loca" y que comienza así:

"Doña Oca Plumapoca, en el hueco de una roca, la ocarina toca y toca…"

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