El verdadero pionero fue Leon Scott

Yamilé Jiménez
22/ 06/ 2018

Los inventos adjudicados al estadounidense Thomas Alva Edison (1847-1931), además de ser numerosos, se consideran muchos de ellos trascendentales por su repercusión en numerosos aspectos de la ciencia y la tecnología.

Su aparato grabador de sonido de 1873 existía en varias ciudades norteamericanas y el público que deseaba escuchar música, podía adentrarse en salas habilitadas para tal efecto donde,  por medio de filas de auriculares, se podían seleccionar una pieza y disfrutar escuchándola.

Sin embargo, aunque el nombre de Edison se relaciona directamente con los aparatos para grabar y reproducir sonidos y ciertamente para fines del siglo XIX ya era un hecho consumado gracias a él, la primera invención conocida de un mecanismo capaz de grabar sonido fue el fonoautógrafo, y su invención se debe al francés Édouard-Léon Scott de Martinville( 1817-1897) quien se desempeñaba modestamente como vendedor de libros en París.

Este invento patentado el 25 de marzo de 1857 era capaz de transcribir sonidos a un medio perceptible, pero no un modo de ser reproducirlo después, hasta que en abril de 1860 Scott efectuó la primera grabación reproducible que se trató de la canción popular francesa: “Au Clair de la Lune” con una duración de 10 segundos.

Tuvieron que pasar casi 150 años para poder descifrar esta grabación, cuando en 2008 un equipo multidisciplinario norteamericano logró acceder a la patentes de la Academia de Ciencias Francesa y valiéndose de las más actuales tecnologías desarrolladas por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, las ondas sonoras fueron llevadas a sonidos audibles, arribando a la conclusión de que la pieza popular francesa registrada por Leon Scott era en efecto, la primera de la historia; antecedía así a la de un Concierto de Händel y una Danza húngara de Brahms que datan de la última década del siglo XIX y fueron grabadas por la compañía Edison.

Para la construcción de su  fonoautógrafo de Scott imitó el funcionamiento del oído humano, con lo cual diseñó un cuerno que recogía las ondas hacia una membrana a la que estaba atada una cuerda. Cuando llegaba el sonido, ésta vibraba y al moverse, el sonido podía grabarse en un medio visible.

Inicialmente, el fonoautógrafo grababa en un cristal ahumado, pero una versión posterior aunque empleaba un papel también ahumado, este era enrollado en un tambor o cilindro.

Como muchos desconocían su verdadera utilidad, en un principio este aparatomás que un invento crucial para la música, era visto como rareza de laboratorio y por ello se empleó para investigaciones en la rama de la acústica.

Se necesitaron varios años para entender que las ondas registradas por el fonoautógrafo eran de hecho, una grabación del sonido y una vez advertido, su inventor Leon Scott cerró filas con un fabricante de instrumentos musicales y produjeron varios dispositivos

Sin embargo, su invento aunque resultó valioso para el estudio de los sonidos vocales, no consiguió el éxito económico que León Scott esperaba, con lo cual, no tuvo otra alternativa que continuar vendiendo libros en la Rue Vivienne de París.

Envíenos su comentario

Nombre:
Email:
Arriba