Con el título de Homenaje al Gran Tenor, Maestro y Pedagogo Adolfo Casas Chirino, asistimos al concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba.
En la velada se escucharon un grupo de obras que pertenecieron al repertorio de esta personalidad del arte lírico nacional, lamentablemente fallecida hace pocos años.
Para hacer realidad esta muestra de respeto hacia Adolfo Casas participaron un grupo de cantantes, algunos de ellos pertenecientes al Teatro Lírico Nacional, como la soprano Milagros de los Ángeles y el bajo Marcos Lima, así como el barítono Ahmed Gómez Pérez, que tanto trabaja con el Conjunto de Música Antigua Ars Longa.
Asimismo, integraron la relación de intérpretes en el Homenaje al tenor discípulos como su hija, la soprano Gloria Casas y el tenor Bryan López, que tanto éxito ha tenido en los últimos tiempos por su desempeño en el extranjero.
Otro tenor participante fue Andrés Sánchez, egresado de la Unidad Docente o Escuela de Canto Lírico, por cierto, fundada exitosamente hace más de una década por Adolfo Casas.
Por último, integraron la nómina de artistas participantes en el Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional los colombianos Beatriz Mora, soprano ligera de gran musicalidad, y Juan carlos Rivas, eficaz director orquestal.
Por razones de las dimensiones del programa y el breve espacio radial de que disponemos, Hoy nos referiremos solamente a los músicos sudamericanos.
Beatriz Mora fue intérprete ideal de Caro nome, de Rigoletto, de Giuseppe Verdi, y de Pensar en él, de Marina, de Emilio Arrieta. Sabe distinguir, por su cultura, de épocas, estilos y situaciones dramáticas.
Por su parte, el maestro Juan Carlos Rivas es un director que debiera ser invitado con mayor asiduidad por la Orquesta Sinfónica Nacional. Así lo mostró en las interpretaciones del bello y más que conocido intermezzo, de Cavalleria Rusticana, de Pietro Mascagni y, sobre todo, en el difícil y sugerente intermezzo, de Manon Lescaut, de Giacomo Puccini.
La masa orquestal entendió muy bien, a pesar de haber tenido sólo tres ensayos, la emoción y sentimientos del maestro colombiano.
