Derroche de ingenio y audacia en la espectacular ideoestética de Mabel Poblet: A propósito de su exposición “Flotabilidad” en la Galería Habana
Antonio Fernández Seoane28/ 08/ 2018
En toda una peripecia de combinaciones visuales y sensitivas, a modo de una singular escenografía para una “puesta en escena” en la que el público visitante se convierte en protagonista de una oratoria que, no por real, se hace también de fantástica ilusión, la más reciente entrega expositiva de Mabel Poblet acapara la atención de todos por su audacia y sagacidad en un espectro de postmodernidad que busca esa espectacularidad que se vale de sonidos, música y luces alrededor de la obra de arte propiamente dicha: FLOTABILIDAD, ocupando sitio en la Galería Habana, nos hace entrar en un alegórico limbo, algo así –en las definiciones- como el “lugar donde se detienen las almas de los justos esperando la salvación”.
Y, en esa espera, la artista nos propone los pertinentes análisis y reflexiones sobre la existencia misma del ser humano, a través de una supuesta ecuación en la que “sensación” (la ilusión misma de suspensión) y “lo corporal” (nuestro propio cuerpo pesante) se tornan factores imprescindibles de este juego escénico que se logra, ante todo, por esa “Cámara oscura” en la que se transforma el espacio expositivo, para –así- dar paso a tres grupos instalativos provocantes de esas impresiones que producen los sentidos humanos que nos hacen percibirlo todo.
El primer enfrentamiento comienza a conseguir lo propuesto por Mabel Poblet: entrar a una lúdica de experimentaciones visuales y sensoriales en lo que todo -hasta nosotros mismos- parece estar suspendido… El video instalación que le da título a la exposición, FLOTABILIDAD, cuyo centro es una pieza con doce elementos circulares cónicos de sorprendente belleza, representa aquí la idea de un espacio ideal que nuestra mente va conformando, más, cuando una serie de proyecciones atraviesan su estructura para estampar en los paños parietales del espacio imágenes de personas flotando sobre el agua (la propia de la artista en esa constante personal de la autorepresentación) y ver –o casi sentirnos- también a los nuestros en esta especie de alucinación ganada, para el despojo de toda preocupante y así conseguir la disminución de las tensiones, propósito este que también se alcanza en los dos restantes conjuntos plásticos de la espectacular FLOTABILIDAD.
Después de enfrentarnos al video-instalación que le da título a la exposición “Flotabilidad”, en la primera de las salas de la Galería Habana, el receptor agradecido por semejante espectáculo -que se refuerza con la banda sonora creada por el compositor Andrés Levin-, encara un conjunto de cinco fotografías de gran formato enmarcadas en cajas de luces, en las que la artista -una vez más en ese sentido de la autorepresentación que la caracteriza- deja congelar su propio cuerpo bañado por las aguas de mar, con el sugestivo título de PESADILLAS (o DESVELOS, según su titular en inglés STEEPLES), suerte de frontera o impase entre aquel cierto relajamiento mental y corporal de suspensiones del principio y la carga de energías que emanan de esa otra espectacular instalación que cierra el recuento museográfico de la exposición en la última sala de la galería, en algo así como un relato de vida en esa “congoja durante el sueño”, según la acepción del término titular en cuestión…
En la conclusión del recuento lineal curatorial, entonces, PLEGARIAS, un conjunto instalativo de diez cajas circulares de luces –a distintas alturas, pero perfectamente observables en el asunto que las ocupan-, en las que, a través de añicos de transparentes cristales se proyectan imágenes de rostros y cuerpos que emergen o se hunden en las supuestas aguas… Súplica ferviente ésta en los avatares humanos dentro de la constante del bien o el mal, el de salvarse o no, el de salir a flote o hundirse definitivamente, o simplemente, disfrutar a plenitud de un “peligroso” momento de esparcimiento.
FLOTABILIDAD “indaga -como plantea el statement de Mabel Poblet para esta exposición- en los procesos más sublimes del ser humano, así como en la inmediatez.
