En las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, el compositor ruso Igor Stravinski (1882-1971) se encontraba exiliado en territorio suizo junto a su familia donde su situación financiera, producto de la imposibilidad de recaudar sus derechos de autor, era bastante angustiosa.
Según sus propias palabras fue esta la peor etapa de su vida y en este contexto nació “Historia de un soldado“, una partitura, que aunque en principio debió ser estrenada en España, el acontecimiento tuvo lugar en Lausana, Suiza, el 28 de septiembre de 1918, hace exactamente un siglo.
La idea de vender el alma al diablo con la intención de obtener una presunta ventaja ha sido un tema recurrente en las artes y se remonta al siglo XVI cuando el personaje de Fausto se adjudicó el protagonismo de este argumento y se convirtió en leyenda clásica.
“Historia de un soldado“, de Stravinski, es una más de las tantas historias que recrea la trama faustiana y fue compuesta para tres actores (un soldado, una princesa y Mefistófeles) y un bailarín, acompañados por siete instrumentos: violín, contrabajo, clarinete, corneta, fagot, trombón, y percusión.
Pensada para interpretarse en un teatro ambulante, el resultado es una suerte de ópera de cámara en la que se narran las peripecias de un soldado, que una vez de regreso a casa, vende su violín al diablo a cambio de un libro con el poder de profetizar el futuro, asumiendo así el reto de enfrentar los desafíos que el demonio le impone para apoderarse de su alma.
Para Stravinski, que ya tenía en su catálogo obras tan relevantes como “El pájaro de fuego” (1910); “Petrushka” (1911), y “La consagración de la primavera” (1913), con las que se convirtió en el compositor principal de Serguéi Diáguilev y los Ballets Rusos; “Historia de un soldado” resultó una obra menor, un tanto modesta y sin demasiadas pretensiones, con la cual se propuso asumir nuevos retos sonoros y romper con el tipo de orquestación ampulosa que hasta entonces se había planteado.
Las obras mencionas, además de “Renard” (1916), “Las bodas” (1923), y otras partituras de música de cámara se inscriben en su primera etapa como compositor llamada: periodo primitivo o ruso.
En Historia de un soldado, y por voluntad expresa de Stravinsky, el autor del libreto, Charles Ferdinand Ramuz trazó una historia moralizante, y a partir de este texto franco y directo, aflora la dicotomía entre la necesidad de saber tomar decisiones comprometidas sin perder la integridad ética y moral.
En palabras del propio autor es. … “una obra para ser leída, tocada y bailada” y por el contexto histórico en que fue compuesta se convirtió en un alegato de corte antibelicista.
Esta obra ha sido grabada en numerosas oportunidades, sin embargo la que dirigió en 1963 Igor Markevich con Jean Cocteau como narrador, hoy día continúa siendo de referencia obligada.
También ha sido versionada por grandes personalidades del espectáculo como Sting, Vanessa Redgrave e IanMcKellen con The London Sinfonietta o la que grabaron en castellano Nacha Guevara, Vladimir Cruz y Javier Gurruchaga junto al clarinetista Paquito D’ Rivera y la presencia de la bailarina Trinidad Sevillano, y que se alzó con el Grammy latino al mejor álbum clásico en el año 2003.
Actualmente sigue siendo una de esas partituras a la cual, músicos y actores recurren una y otra vez por la fusión de manifestaciones artísticas, por su riqueza musical y por la eficacia y vigencia de su mensaje.
