El demoníaco atractivo de la belleza femenina: pauta precursora en la trayectoria artística de KORDA
Antonio Fernández Seoane31/ 10/ 2018
Alberto Díaz Gutiérrez, o mejor KORDA, como sello autoral artístico de uno de los emblemáticos fotógrafos cubanos de todos los tiempos de su historiografía, se convierte en el centro ideoestético de Cristina Vives en una exposición que se le debía al arte de nuestro país, más tratándose en este caso de una importante temática -la precursora- dentro de la carrera artística del fotógrafo y que se convierte en el merecido tributo al Aniversario 90 de su nacimiento, ahora en los predios exhibitivos de la Fototeca de Cuba: OBSESIONES INTERRUPTAS, preciso titular este que marca los intereses curatoriales de esta oportuna y necesaria exposición.
La carrera artística de KORDA comienza con su labor dentro de importantes publicaciones de época que le habían encargado su quehacer profesional para los anuncios publicitarios y sus apartados de belleza femenina.
Y aquí, entonces, el eje estético fundamental de esta mirada a su obra en sus primeros pasos: la obsesión que siempre sintió KORDA hacia la mujer en su cabal hermosura y de la enigmática –al mismo tiempo que de indudable atractivo- geografía del cuerpo todo o del detenimiento en los rostros de muchas féminas, conocidas o anónimas.
OBSESIONES INTERRUPTAS se vale, en este caso (como nos informa su curadora), de decenas de las cientos “de fotos recuperadas en las copias de plata gelatina que poseían sus principales modelos” (Norka, Nidia Ríos, Julia, Lourdes Colette, Maricusa Cabrera y Aimi Alonso), de archivos institucionales y privados, y de aquellas publicaciones que –tal vez entre adeudos y mociones- coadyuvaron a la demoníaca asistencia que lo convirtieron en un “fotógrafo de belleza en primera instancia”, como aparece registrado en la hoja de sala de la exposición, en un texto firmado por Cristina Vives.
Si bien todo este trabajo se realizara para aquellas publicaciones antes del triunfo revolucionario y ya, dentro del período después de 1959, con derroteros más personales también (hasta 1968), KORDA no dejó de ver la belleza femenina en nuestras mujeres milicianas, esas –las muchas- que colmaron la Plaza de la Revolución “José Martí” en la I y II Declaraciones de La Habana, los desfiles del 2 denero, del 1 de mayo y del 26 de julio.
Sin embargo, esta obsesión, como planteamiento profesional y artístico que no fue el del mero o frío “retrato” o la “pose” impostada, quedaría interrumpida por muchas razones: en primer lugar por el tiempo histórico que centraba sus principales intereses en las transformaciones revolucionarias, a las que KORDA –desde su postura artística- se integraba de lleno para entrar a formar parte de aquel grupo de fotógrafos bautizados como “los épicos”, y por otra parte su tiempo de fructífera vida, cuyo fin llegaba, precisamente, antes de tiempo.
OBSESIOINES INTERRUPTAS nos trae de vuelta una labor de KORDA para recordar, reafirmar o conocer; un KORDA que no dejó de contemplar, desde aquellos momentos precursores de su trayectoria, su arte sobre ese otro de la divina naturaleza femenina: obras que no dejan –a pesar de los años transcurridos- de asombrarnos (para los que ya conocíamos esta labor) o de provocar el punzante impacto ante los profanos ojos del receptor agradecido.
