Homenaje del arte naif cubano a un científico sueco

Antonio Fernández Seoane
19/ 01/ 2019

Sin conocer ciertamente las razones de una migración voluntaria (quizás desconcertante para muchos), que tuvo que recorrer miles de kilómetros entre el norte de Europa y el extremo este del archipiélago cubano, lo cierto es que un grupo de personas de nacionalidad sueca[1] se asentó en un perdido pueblecito de la geografía santiaguera.

A una altitud de 308 metros, el exuberante lugar rodeado de montañas y por varios afluentes del río Cauto, fundaron en 1905 su colonia en Bayate (un original establecimiento de aborígenes cubanos y de ahí su nombre), ubicado en Mella, uno de los municipios de la actual provincia de Santiago de Cuba[2].

Nueve años más tarde, el también sueco Erik Leonard Ekman (1833-1931), una vez graduado en Botánica en la Universidad de Lund en 1914, se trasladó inmediatamente a Cuba, dado el estipendio concedido por el Museo de Historia y Ciencias Naturales de Estocolmo, para investigar la flora de las islas del Caribe, pues sus propósitos también se extendían a Haití y República Dominicana.

Amén de sus específicos estudios naturalistas, Ekman (que permaneció en el país hasta 1924) dejó una fuerte impronta personal entre los habitantes de Bayate de aquel entonces, transmitida esta de generación a generación que siempre lo ha recordado como un noble y emprendedor hombre, y en algo así como de una elevada existencia para el nato orgullo de estos pobladores santiagueros y suecos[3].

Y como reza la frase de «honor a quien honor merece», el Grupo de pintores naif de Bayate, abrazados posteriormente al Proyecto Cultural Comunitario Ruta para una historia[4], le rinde debido tributo al eminente científico sueco al adjudicarle su apellido (por el cual siempre se le conoció) al Primer Salón Nacional Ekman. Hombre y Naturaleza.

Dedicado en su primera edición al aniversario 30 del recorrido en canoas del Amazonas al Caribe por Antonio Núñez Jiménez, fue presentado en la actual sede multifuncional de aquel proyecto, en la ciudad de Santiago de Cuba, entre los meses de septiembre y diciembre de 2018.

Quince cultivadores del arte naif (vocablo francés que lo caracteriza como «ingenuo», que de inocente –en este y muchos casos- no posee nada, aunque sí de franco y espontáneo, como rezan sus acepciones en español) de las provincias de Matanzas, Cienfuegos, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, acudieron a la convocatoria del Proyecto Ruta para una historia.

Presentaron así un salón variopinto (plural y diverso) del quehacer de esos hombres y mujeres artistas que comienzan a caracterizarse en este espectro por sus abordajes creativos con singulares sellos personales, como lo hizo Samuel Feijóo en su oportuno momento en San Juan de los Yero, de Villa Clara.

En todas las piezas pictóricas que aquí se presentan (que prefieren –las más- el uso del óleo sobre tela) se observa el propósito de esta confrontación: resaltar la espléndida y descontaminada naturaleza del entorno campestre cubano.

Ello, con especial énfasis –por la mayor cantidad de estos artistas en el evento dedicado a Ekman- en aquella que posee Bayate, espléndida en su floresta de todo tipo y de una inspiradora fauna multicolor.

Pero también sus costumbres (las fiestas y el solaz, el acarreo de agua, los cultivos de café y de la caña de azúcar, su corte y posterior procesamiento) y sus gentes (el ranchero y el guardabosque, el artesano, los músicos y las mujeres adornadas de flores)

En la exhibición del Primer Salón Ekman desfilan ante nuestros ojos el «acaramelado» paisaje de Magnolia Betancourt hecho Refugio natural; la Verde pasión, de Evelio Fernández, explícita dedicación al naturalista sueco al colocarlo, lupa en mano, en el primer plano de la composición a modo de singular «retrato».

Igualmente Calunga (Francisco Ravelo) con La Reina del Caribe, de tupida arboleda de infinitos colores, uno de estos árboles metamorfoseado en fémina dueña de los bosques; la alucinada Poza de las muchachas de Irain Varela, cuales ninfas homéricas gozosas de la quietud del río para disfrutar del baño.

Además, los contrastes paisajísticos de Eduardo Núñez en Verano en el río; y Cenia Escalona con Paisaje de mi Cuba; el uno con una muy cuidada facturación y de audaz concepción narrativa, mientras que el otro con un abordaje más estrechamente a la iconografía infantil en su estructura compositiva.

También, el Guacamayo, de Luis J. Rodríguez Arias (como artista invitado), una impronta que ya se reconoce fuera de los límites nuestros, y dos carteles (en especial inserción museográfica) del notable diseñador gráfico Suitberto Goire, ya fallecido, que emplea igual número de obras de Luis El Estudiante en sus respectivas hechuras, un artista naif este último con un muy personal discurso estético de extraordinaria facturación y belleza que igualmente sobrepasa fronteras.

Y como todo «salón», el certamen adjudicó su Gran Premio al óleo sobre lienza Paraíso de Jumboll[5], del holguinero Luis Téllez Breff, un apretado compendio de naturales viva, donde flora y fauna se conjugan de manera casi fantástica, como sucede en muchos de nuestros agrestes paisajes[6].

Sin dudas, el Grupo Bayate de arte naif y su Proyecto Cultural Comunitario Ruta para una historia se convierte en líder de la promoción de esta tendencia plástica en nuestro país, pues muchos son los certámenes y eventos de este tipo que ellos organizan, como el Salón Regional de Pintura Naif Ruperto Jay Matamoros y ahora el Ekman en su primera edición, así como la realización de talleres de creación y simposios teóricos a nivel de país.

Y aunque en Villa Clara (no presente lamentablemente con sus artistas en este Ekman) radique quizás el más importante movimiento del arte naif en nuestro país (debido a la cercana influencia de la obra de Samuel Feijóo), el del santiaguero Bayate se erige con vibrante fuerza creativa y sobrada autoridad de convocatoria.

Ello, para la franca y necesaria confrontación entre los cultivadores del naif cubano: un arte, el de Bayate, que se ha mantenido pujante durante casi cinco lustros de existencia y que ya goza de suficiente prestigio en convocatorias de más de seis países.

NOTAS:

[1] “(…) Pero se sabe que era grande su afán, que eran diestros en las artes de la tierra, y tan abiertas como amigables sus costumbres, por lo que plantaron en esa región todo el acervo cultural que los acompañaba (…)”. Janet Ortiz Vian. “Grupo Bayate: algo más que pintar”. En: Catálogo de la exposición 20 Aniversario del Grupo Bayate. Galería “La Confronta”, de la UNEAC de Santiago de Cuba. 2014.

[2] El nombre de este municipio se debe al central azucarero “Julio Antonio Mella”, uno de los “ingenios que no sufrió su desmantelamiento dentro del proceso de “redimensionamiento del sector agroindustrial azucarero” en el año 2002, que descontinuaba las fábricas de azúcar del país al 50 % de su existencia total en aquel momento. El central tuvo como original nombre “Palmarito de Cauto” y, más tarde “Miranda”, entre 1900 y 1960.

[3] Erik Leonard Ekman llegó a clasificar (tomando como punto de referencia a Bayate, durante su estadía en el decenio señalado en el lugar) 35 mil colecciones únicas de plantas, descubriendo 2 mil especies y 40 familias de plantas que eran totalmente desconocidas por la ciencia, investigaciones y pruebas que enviaba de manera sistemática al Museo de Historia y Ciencias Naturales y también a otras instituciones de Estocolmo, Nueva York y Berlín. Otra de sus hazañas fue escalar el pico montañoso más elevado de Cuba en la Sierra Maestra, el Pico Turquino, “aventura” en la que fue acompañado por Jhan Agust Nystron (un sueco de la colonia en Bayate) y por dos cubanos de la serranía oriental, Regino y Joaquín, que les sirvieron de guías. En la noche madrugada del 17 y 18 de abril de 1915 llegaron a la meta deseada. Al Pico Turquino le rodean otras dos grandes elevaciones: el Pico Cuba (el segundo de mayor altura) y el Pico Suecia, como recordatorio de que la primera persona que escaló el Turquino fue un sueco. (Tomado de las notas biográficas de Ekman, del periodista e historiador sueco Thomas Gustafson).

[4] Grupo de pintores naif de Bayate. Fundado el 17 de diciembre de 1994 por los pintores Luis Joaquín Rodríguez Arias, Luis Joaquín Rodríguez Ricardo (Luis El Estudiante), Rolando Alvarado Lamorut y el escritor santiaguero Manuel Gómez Morales. Su objetivo ha sido agrupar a los pintores naif dispersos en el territorio, además de proteger y promover sus obras en el ámbito nacional e internacional. El Grupo Bayate ha creado también su Proyecto Cultural Comunitario que, con nombre “Ruta para una historia”, se propone el estudio y las investigaciones sobre las raíces culturales de la comunidad y los antecedentes de la tradición pictórica en el actual municipio de Mella.

[5] Referencia, en escritura simpáticamente distorsionada, al polímita (geógrafo, astrónomo, humanista naturalista y explorador) alemán Alexander Von Humboldt (1769-1859) que, en dos ocasiones estuvo en Cuba, la cual ocupó un sitio en su imaginaria topografía como excepcional frontera entre norte y sur, entre Europa y América.

[6] Otros artistas participantes en el Primer Salón Nacional EKMAN. Hombre y Naturaleza: Ángel Llópiz Martínez, Daniel Álvarez Arias, Odai Palacio Mesa, Rafael cala Lores, Roberto Torres Lameda, Rubiceldi Bernal Cuba, Yanet Parra García y Yunisleidys Lama Rodríguez.

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