Con sede en la provincia de Camagüey, el Festival Nacional de Teatro que reúne cada dos años a representantes de la manifestación en Cuba, avanza en la misma dirección de las actuales transformaciones sociales del país.
Así lo reconoció el actual presidente del Comité Organizador, Freddys Núñez Estenoz, al afirmar que la sociedad cubana se transforma y el pensamiento también, y el Festival no puede quedarse atrás.
Si este aglutinador acontecimiento cultural cubano desea sobrevivir al paso impostergable del tiempo y de su gente, tiene que hacerlo, y de hecho ya lo hace, con un empuje visible en sus espectáculos, aseguró el también director de Teatro del Viento.
En tal sentido recordó que la cita bienal va más allá de la asistencia de los espectadores.
Este evento tiene que dinamizar, reflexionar, vitalizar y aportar mensajes a ese público y a su sociedad, porque el teatro en toda su magnitud siempre fue espejo de su tiempo, subrayó.
Del mismo modo Núñez Estenoz es del criterio que los realizadores del teatro cubano contemporáneo deben insistir aún más en potenciar sus criterios en torno a su derredor, mirarse hacia dentro para iniciar el diálogo urgente con ciertas áreas de la sociedad con mucho que decir y aportar, aseveró.
En Cuba hay creadores de muy buena calidad y experiencia acumulada en la academia nacional del teatro para transformar el escenario del arte de las tablas en el país.
De acuerdo al criterio de Freddys Núñez Estenoz la intencionalidad social de la escena en la Isla se concreta de manera epidérmica.
Es ese el reto de todos los artistas que aman esta profesión y están comprometidos con ella.
El futuro está asegurado con el sistema de enseñanza artística cubano, que gradúa a nuevos talentos cada año; faltarían la práctica creadora y la superación, que se ganan, en buena medida, en el tabloncillo haciendo teatro, consideró además.
Asimismo el presidente del Comité Organizador de la nueva edición del Festival de Camagüey, consideró como una rúbrica a la legitimidad y posteridad del teatro cubano que el 80 por ciento de los espectáculos seleccionados hayan sido protagonizados por jóvenes.
Según sus palabras se debe también a la energía propia del Festival y a lo atrevido que ya es el movimiento teatral cubano, en ascenso creador.
Sin temor a equivocarme, el Festival hubiera sido muy diferente sin los jóvenes que hoy están en su epicentro, afirmó por último.
Reconocido con la distinción Espejo de Paciencia que otorga la dirección provincial de Cultura en Camagüey, Núñez Estenoz inició sus entregas a la escena de aficionados siendo instructor de arte en la Casa de Cultura Rubén Darío.
Integrante más tarde de la compañía La Edad de Oro en la misma ciudad, se inició en dirección tras ganar una beca de creación de la Asociación Hermanos Saíz, hasta constituir Teatro del Viento a finales de la década de 1990.
Al principio sólo quería decir algo, que el público asistiera a mis espectáculos y los aplaudiera, evocó.
La continuidad del proyecto llevó a Freddys Núñez Estenoz hasta cuestionamientos sobre el qué decir y cómo decirlo, que nos hizo crecer profesionalmente y dar un salto cualitativo en nuestros espectáculos.
Para estos tiempos asevera que no existe en la compañía un texto, gesto o parlamento sin un trabajo de investigación consolidado, que permita a través del lenguaje del teatro acercarnos a nuestro público, el juvenil, y parecernos más a nuestra realidad.
Fuente / Juventud Rebelde
