Para el cubano Carlos Díaz hacer teatro alemán, una vez al año, es todo un lujo. La fortaleza de sus textos y el trabajo que requieren sus montajes son para él los principales retos de esta dramaturgia.
Por ello y quizás por la cuenta pendiente con Rainer Werner Fassbinder, desde su exitosa versión de Las amargas lágrimas de Petra vont Kant, que ahora recorre el camino del espectáculo con Gotas de agua sobre piedras calientes.
La escribió cuando tenía 19 años y nos ha gustado mucho el texto. También la revisión que hace de la obra en un guión para el cine, Francois Ozon. Hemos bebido de todas las fuentes, aseguró el director de Teatro El Público.
La nueva pieza que la compañía mantendrá hasta el 30 de noviembre en la habanera Sala Llauradó, en su horario de martes a jueves, es una obra para adultos con un elenco seleccionado como anillo al dedo para el montaje.
Leopold es encarnado con su maldad y sus cambios de humor por Héctor Noas.
Héctor Medina interpreta a Franz, con su gama de actitudes que oscilan entre la timidez y posterior felicidad, a una sumisión desdichada. Clara de la Caridad González es una Anna convincente; y la espléndida Ismercy Salomón es Vera, en un papel pequeño, pero que le permite mostrar su amplia gama histriónica.
Todos enriquecen, con sus talentos, una comedia con tintes dramáticos a la que Carlos Díaz le saca provecho desde la escenografía, las luces y la música de Rafaela Carrá acompañando casi toda la puesta en escena.
SINOPSIS
Dos hombres, Leopold y Franz, establecen una relación de dependencia sadomasoquista mientras que las mujeres, Anna y Vera, son pretexto para que el afán de dominio de Leopold se manifieste conservando a Vera y cautivando a Anna.
Esta última seducción es en exceso rápida y poco verosímil, ya que Anna aparece como muy enamorada de Franz, en contraste con el juego del principio en que el hombre mayor va tendiendo sus redes, hasta lograr que el joven de sexualidad incierta caiga en ellas.
La feliz convivencia entre los dos es pronto alterada por los cambios de humor de Leopold, que enturbian la relación hasta la llegada de las mujeres, que precipita el fatal desenlace.
Fassbinder propone la imposibilidad de las relaciones humanas y ve éstas como una lucha por el poder, al mismo tiempo que refleja en la bisexualidad de Leopold la suya propia, quizás incipiente en la temprana edad en que escribió esta obra; pero que lo acompañó toda su vida.
Como una anécdota, recogen algunas fuentes, el hecho de que aunque la obra fue escrita muy joven por el autor alemán, Gotas de agua sobre piedras calientes ya recoge el germen de su futuro cine en muchos aspectos.
Su autor la consideró como una obra de juventud, poco desarrollada y no llegó a representarla nunca.
Ozon modificó el texto original, incluyendo elementos de otras películas del director alemán, sobre todo la transexualidad de Vera, sacada de El año de las trece lunas, detalle al que Carlos Díaz también le saca partido en su montaje.
¿LA HOMOSEXUALIDAD COMO TEMA CENTRAL?
Aunque en casi toda la información referencial aparece la homosexualidad como tema central de Gotas de agua sobre piedras calientes, para Carlos Díaz y su colectivo el leimotiv de la puesta va por otro camino, fundamentalmente.
La obra tiene mucho que ver con lo que es la dominación y la sumisión, afirma Héctor Noas, quien protagoniza al personaje clave para llegar a esta definición.
Es increíble el conocimiento que Fassbinder, con su juventud, tiene de la sicología humana en los años 70, acentuó el reconocido actor, mientras subrayó que ha sido un trabajo muy fuerte, dando cuenta de su satisfacción con lo que ha pasado.
Como último elemento para dar respuesta a esta interrogante, hay que tener en cuenta que en la época de la liberación sexual en que Fassbinder escribió esta historia, la homo y la heterosexualidad no se veían como compartimentos estancos.
Se intentaba volver a la pansexualidad de romanos, griegos y demás culturas paganas, en las que no existían conceptos como estos, ni se veía como nada fuera de lo común que un hombre alternara las relaciones con chicas y chicos.
Fuera de los temas, donde la disfuncionalidad de las parejas también tendría un lugar, Carlos Díaz ha puesto tan atractivo título junto a su Calígula en el teatro Trianón, los que no dejarán impávido al público siempre expectante ante una nueva propuesta de este experimentado director que tan bien sabe jugar con los resortes de la comunicación espectáculo-espectador.
