DRAMA Y UTOPÍA: el “re-descubrimiento” artístico de Jesús González de Armas

Antonio Fernández Seoane
16/ 10/ 2018

El pasado 8 de septiembre, al cumplirse exactamente el Aniversario 84 del nacimiento, en San Antonio de los Baños, de Jesús González de Armas, el Museo Nacional de Bellas Artes dejaba inaugurada la segunda exposición dedicada a resaltar la obra de este pintor, dibujante y caricaturista, en lo que sería necesario aclarar que su primera gran muestra sucedió en 1988, en el Centro de Arte Contemporáneo “Wifredo Lam”.

La exposición DRAMA Y UTOPÍA, no obstante, se constituye (al cabo de los treinta años transcurridos de aquella) como la primera retrospectiva de su obra realizada en Cuba.

Considerado como un creador de singular significación debido a sus investigaciones acerca de las culturas aborígenes en Cuba, a las que dedicó la mayor parte de su obra, Jesús de Armas (como se le conoce artísticamente) fue también el primer director de los Estudios de Animación del ICAIC, por lo que esta exposición contiene tanto su labor como dibujante y pintor, como también de caricaturista y animador con un total de cuarenta y dos piezas, procedentes del propio tesauro de Bellas Artes (recientemente adquirido) y de colecciones privadas e institucionales, en una dinámica museografía –al mismo tiempo que espaciada y elegante- que nos lleva coherentemente de la mano para la contemplación y disfrute de una obra que, en muchas casos, se abre ante nuestros ojos por vez primera.

En las temperas, acuarelas, grafitos y plumones aparecen registradas técnicamente estas piezas artísticas, entre las que resaltan sus deslumbrantes dibujos a tinta sobre cartulina que “reproducen” las pictografías indocubanas, en lo que se destacan los recreados semíes taínos en composiciones de singular belleza en perfectos equilibrios.

En la exposición JESÚS DE ARMAS: DRAMA Y UTOPÍA, que se presenta hasta el 12 de noviembre próximo en la sala transitoria del segundo nivel del edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes, se expanden -con aquellas señaladas características museográficas llevada a efecto por Yusleidy Llerena, bajo la rectoría curatorial de Laura Arañó- una serie de dibujos bastante poco conocidos por el espectador cubano, realizados en carboncillo entre los años 1987 y 1989, mitad caricaturescos, mitad “crónicas” de alto vuelo artístico, referidos a las historias precolombinas en nuestro archipiélago de las que fue, insisto, un afanado estudioso e investigador.

De igual manera sus “Pictografías” en tinta, que refrendan la vida de nuestros nativos: personal representación esta que se vierte en espléndidas imágenes compositivas, “sui géneris” dentro del espectro creativo en nuestra historiografía del arte.

DRAMA Y UTOPÍA también recoge su producción en el dibujo caricaturesco, en historietas de varias de sus series como “Don Velázquez y Panfilón” o “El Cacique Ariguanabo”, de finales de la década de los 80 del pasado siglo.

La exposición arremete a favor de su singular arte con un conjunto de pinturas de subyugante belleza, como sucede con “Incesto de la Luna” de 1979 –con un abordaje de “ingenuo” lenguaje- o aquellas de 1990 en óleos sobre tela y “sin título” que Jesús de Armas compone en una iconografía cuasi de signos estéticos muy simples, pero contundentes en sus estructuras de gran formato.

DRAMA Y UTOPÍA nos revela, después de treinta años transcurridos de aquella muestra que preparara el Centro de Arte Contemporáneo “Wifredo Lam” en La Habana, a un Jesús (González) de Armas casi desconocido, con una obra abarcadora en sus diversas expresiones, pero con una ideoestética que, aunque bien cubana, sobrepasa estos límites para hacerse universal y que nos permite re-descubrirlo dentro del panorama contemporáneo del arte cubano.