Preámbulo: la primera visita de la plástica villaclareña a La Habana.
Muchas serían las razones que nos llevarían a afirmar que Villa Clara (y muy en particular su centro capital, la ciudad de Santa Clara) se ha convertido –desde hace ya mucho tiempo- en una de las principales plazas culturales del país, en lo que sus artes plásticas han jugado un decisivo papel en esta arriesgada –no lo dudo- aseveración.
Y lo planteo así porque sé de muchos que no conocen de lo que allí pasa o ha pasado, ya desde el punto de mira cuasi histórico, pues tendríamos que remontarnos a la década de los años 80 del pasado siglo en la que “se aguzó la pertenencia a un nodo donde coincidían artistas de las más diversas formaciones y maneras”. 1
Claro, Villa Clara no había salido de su cascarón, a no ser por participaciones aisladas de algún que otro de sus artistas en los salones nacionales de artes plásticas que tanto abundan desde aquellos tiempos.
La Habana –con ese estigma de “meca” nacional del arte casi por lógica- necesitaba conocer del arte que en ese territorio del centro de nuestro país se producía y, si mal no recuerdo, la primera vez que así se hizo con propias intenciones de la más fidedigna promoción, fue en el año 2006, cuando en un proyecto curatorial para la Galería Villa Manuela titulado “Encrucijada en los bordes” 2 (tal vez referido al “entrecruzamiento” de las más diversas tendencias provenientes de disímiles orígenes” 3 en la propia geografía villaclareña), se hacían coincidir a cuatro artistas que ya habían ganado sobrado reconocimiento local y que marcaban sus personales y sólidas pautas estéticas más allá de los propios “bordes”, quizás por sus estudios habaneros en la Escuela Nacional de Arte (como lo hicieron Amílkar Chacón y Pavel Lominchar) o en Instituto Superior de Arte (como en el caso de Juan Ramón Valdés –YIKI-), aunque Ramón Ramírez Ruiz solo fuera graduado en la Escuela Profesional de Arte “Samuel Feijóo” de Santa Clara, pero con una obra donde gana protagonismo su potente dibujo y una “ficción” a prueba de fuego en el ámbito nacional y, por qué no, internacional.
Ahora, al cabo de los más de diez años sucedidos, la plástica villaclareña regresa a la capital cubana, esta vez con dos artistas partícipes de aquella “encrucijada”, al lado mismo de otros cinco de las mismas generaciones de nacimientos y graduaciones profesionales en La Habana y en Villa Clara, con la adición de uno más joven y no por ello de interés para la plástica de “allá”, pero todos con esa característica de haber contribuido y contribuir al bien ganado prestigio de esa geografía artística: “Tierra adentro”, en la Galería Collage Habana del Fondo Cubano de Bienes Culturales, que parece no abandonar –al menos en el sentido titular con una dosis de cierta ironía por aquello del “habanacentrismo” (eso quiero entender, por no deducir que se trata de una posible auto-subestimación)- la “frontera de propiedad” de un arte que, no obstante, logra sobrepasarla.
TIERRA ADENTRO: otra “encrucijada” que apunta a lo nacional.
Con un precepto de equipo curatorial 4 liderado por Roberto Ávalos Machado –quien también escribe el texto del catálogo que acompaña a la exposición, así como parte integrante de su concepción museográfica-, la muestra colectiva “Tierra adentro” se nos presenta elegante y estratégicamente bien espaciado en la sala baja de la Galería Collage Habana y, eso, sería lo primero en destacar.
La selección de los ocho artistas responde también a ese “entrecruzamiento” de tendencias y maneras de abordar las ideoestéticas autorales, en el que confluyen la mayoritaria pintura, el videocreación, la instalación y la cerámica escultórica, esta última representada por tres piezas independientes en terracota policromada de Yudit Valdés Gómez, en las que un moderado y exótico erotismo centra a la mujer como eje principal de su quehacer que también va a la pintura, con estas mismas coordenadas semánticas en composiciones de una alucinada ficción como sucede con “Caballo colectivo”, piezas todas que no registran el año de su producción artística 5.
Un “renovado” Amílkar Chacón en cuanto al uso de cromos más brillantes y contrastados, pero con la otrora intención de imbricar lo figurativo y lo abstracto en sus composiciones pictóricas, así como Juan R. Valdés (YIKI) y su poética de un “retrato” antropológico en sus acrílicos sobre lienzos, son los dos “repitientes” en esta nueva muestra colectiva de la plástica de Villa Clara en La Habana, lo cual se agradece en eso de descubrir las ciertas transformaciones de sus planteamientos.
Así, Enrique Toledo González (“líder en la plástica intertextual en el territorio y en una ejecutoria que apostó todo por la pintura” 6 ); Janler Méndez, practicante de la performance y el videocreación, como sucede aquí con “Lluvia de estrellas” (la única pieza de la exposición que registra su año de producción: 2014); Antonio Gómez Santiago, con un conjunto de cuatro remarcos en materiales varios (fieltro, algodón, cristal y madera) que, titulado “Perdidas en el algodonal”, refuerza “el panorama visual (villaclareño) en el presente, mucho más abierto y plural” 7 , aspecto que igualmente sucede con Yandry Garciandía en las redefiniciones de esa multipresencia de lenguajes, en este caso con un potente expresionismo donde lo “monstruoso” se licúa de forma tal que no se aleja de una atrayente lírica pictórica, como certifica “Acto de auxiliarse”.
Pero la gran revelación de “Tierra adentro” –que nos brinda ese sentido de continuidad en la sólida y heterogénea producción plástica en Villa Clara- lo constituye el joven de veintiséis años Leodan García (graduado en el 2011 en la Academia “Leopoldo Romañach”, de Santa Clara) quien se afilia –en las obligadas comparaciones con autores de otras partes del país, como el artista mayabequense Luis Alberto Saldaña, por ejemplo- hacia una estética pictórica donde sobresale su preciso dibujo al carboncillo sobre lienzo alrededor de la “piedra” como elemento protagónico de sus paisajes (un paisaje otro) de gran formato, en concepciones de “dípticos” y en el comportamiento cromático del blanco y negro.
“Tierra adentro”: reforzamiento y continuidad de la plástica villaclareña que, insisto, trasciende los límites de los “bordes” y de esa lastimosa concepción provinciana para hacerse, por legitimidad artística, nacional.
NOTAS:
1 Roberto Ávalos Machado y Antonio Pérez Santos. En: “La infinitud de los márgenes”. Texto del catálogo de la exposición “Encrucijada en los bordes”. Este texto recibió Mención en el apartado de Reseña del Premio Nacional de Crítica de Arte “Guy Pérez-Cisneros” 2006.
2 “Encrucijada en los bordes”. Galería Villa Manuela (20-1/18-2 del año 2006).
3 Roberto Ávalos Machado y Antonio Pérez Santos. Texto citado.
4 “Tierra adentro”. Curaduría: Roberto Ávalos Machado, Yamirka Rodríguez Guerra y Arisa Rodríguez Cárdenas. Museografía: Roberto Ávalos Machado y Yanisley Rodríguez Fernández.
5 Salvo en una sola pieza, en ninguna de las obras que aparecen en “Tierra adentro” se especifica el año de producción artística, lo que pudiera constituirse como un inexplicable interés curatorial o en un imperdonable olvido dentro de sus correspondientes identificaciones.
6 Roberto Ávalos Machado. Texto de presentación en el catálogo de la exposición “Tierra adentro”.
7 Roberto Ávalos Machado. Ibíd.