Couperin el Grande

Yamilé Jiménez
10/ 11/ 2018

Así como la familia Bach fue una honrosa estirpe alemana que atravesó cinco siglos proporcionando ilustres músicos, en Francia otro linaje musical también hizo historia: Los Couperin.

Entre sus miembros, originarios todos de la región de Chaumes en Brie, destacaron intérpretes de clavecín, de órgano, de viola da gamba, cantantes, lutieres y compositores, los cuales, con mayor o menos prestigio y autoridad, dominaron el panorama musical del barroco parisino en el periodo comprendido entre 1640 y 1778.

Pero sin dudas, el más notable de todos fue François Couperin, apodado, de hecho, Couperin el Grande.

François Couperin, el Grande, nació hace exactamente 350 años, el 10 de noviembre de 1668 en la capital francesa y de su padre y su tío aprendió los primeros rudimentos musicales, que más tarde perfeccionó con el organista titular de la capilla de Saint-Jacques la Boucherie.

Aunque su instrucción en otras materias siempre fue limitada y se dice que su ortografía era pésima, su talento musical afloró tempranamente al punto que, en 1685, con escasos 17 años asumió el cargo de organista de Saint-Gervais de París y un poco más tarde en 1693 sus enormes cualidades como intérprete de instrumentos de teclado le proporcionaron un puesto regular como organista de la capilla real de Luis XIV, donde tuvo a su cargo, entre muchas actividades, la educación musical del delfín, la creación de obras para las ceremonias reales y privadas de los monarcas, así como la estricta organización de conciertos semanales.

En 1702, un año después de ser proclamado Clavecinista de la cámara del rey, le fue otorgado el título de caballero de la Orden de Letrán.

Aunque François Couperin no gozó nunca de buena salud y de hecho en sus últimos años se vio obligado a abandonar casi todos los puestos oficiales para los que había sido nombrado, a lo largo de su vida también se dedicó a la composición con gran acierto.

Entre sus obras aparece una notable producción vocal de carácter sacro destacándose varios motetes y sobre todo sus "Leçons de ténèbres" (recomiendo la versión interpretadapor Emma Kirkby y Judith Nelsson del año 1977) pero sobre todo Couperin es autor de extraordinario catálogo de obras para órgano, clave y distintas agrupaciones de cámara, y además de mostrar su influencia de la música italiana, a través de estas piezas dejó claro el valor intrínseco de la tradición musical francesa.

En vida disfrutó de enorme fama y reconocimiento y luego de muerte, acaecida en 1733, su música continuó escuchándose hasta nuestro días y muchos reconocen su influencia en compositores posteriores como Johannes Brahms, Richard Strauss, Maurice Ravel, Isaac Albéniz y Claude Debussy.