"LA HISTORIA NO CONTADA" de la escultura en la Cuba Republicana

Antonio Fernández Seoane
20/ 11/ 2018

Como continuidad de una acuciosa investigación sobre el arte en Cuba durante las tres primeras décadas del siglo XX que comenzó con el volumen encaminado a evaluar la formación de los artistas y el proceso de creación y circulación del arte en nuestro país en el citado período, ahora ve la luz un segundo título (su presentación oficial tuvo lugar en pasado miércoles 24 de octubre, en el edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes) dirigido a explicar las características de la escultura en ese lapso, a través de aquellas tipologías, obras y autores significantes de mayor repercusión y trascendencia para la historia de dicha manifestación en el país: “Del Arte en Cuba. Esculturas”, de la Dra. Llilian Llanes Godoy, un libro sagaz y espléndido en su real contenido y en su realización a cargo de Collage Ediciones del Fondo Cubano de Bienes Culturales, que contó con el excelente diseño de R-10 (Jorge Rodríguez Diez).

Conformado por un prólogo –“Una historia no contada”- del escultor José Villa Soberón (Premio Nacional de Artes Plásticas 2008) y un preámbulo –“A modo de Aclaración”- de la propia autora, el nuevo libro de Llilian Llanes cuenta con seis apartados principales, desde el titulado “Herencia recibida”, pasando por una de las más extensas de aquellas secciones “La escultura conmemorativa” y concluir con “La escultura decorativa”, además de incluir las fuentes bibliográficas y una cronología de la escultura hecha por autores del patio y foráneos y emplazada en Cuba, en paralelo a los acontecimientos culturales e históricos más significativos en esos tres primeros decenios de la pasada centuria.

“Ordenada por temas –escribe Villa Soberón en el prólogo “Una historia no contada”-, nos adentramos en un riguroso estudio que resulta de todas las publicaciones de la época, de investigaciones especializadas y revistas que de alguna manera expresaron las polémicas y motivaciones de estas obras en su momento, permitiéndonos conocer a sus autores, los intereses de los promotores, las opiniones que provocaron, relatos de los concursos convocados, los proyectos presentados y los que definitivamente fueron seleccionados”, un recuento histórico este de la escultura que comienza con el emplazamiento de las numerosas formas de las “estatuas de la Libertad” que se comenzaron a ver en muchas ciudades y pueblos a lo largo y ancho de nuestro archipiélago desde el principio mismo del siglo XX.

Esta tipología escultórica pertenece a lo que en el libro “Del Arte en Cuba” la autora lo determina como “escultura conmemorativa”, aunque especificando que ellas siempre siguieron el modelo de la ubicada a la entrada del puerto de la ciudad de Nueva York y que tan famosa se ha hecho en su propia iconografía a nivel mundial.

No obstante, las formas de estas esculturas conmemorativas fueron muy variadas: los obeliscos, las columnas decorativas, los monumentos y bustos y muchas sin poder determinarles autorías, como sucede –por ejemplo- con la columna decorativa en homenaje a los veteranos de la guerra ubicada en la Plaza de Marte, en el mismo centro de la ciudad de Santiago de Cuba.

Y dentro de este acápite, la numerosa presencia de las “tarjas”, algunas fundidas en bronce y otras en relieves de piedra o mármol que se adosaban también a esas formas escultóricas en carácter de monumento.

Dos de las esculturas de este período trabajado por la investigadora y crítica del arte Llilian Llanes en su nuevo libro, llaman la atención por su impresionante belleza y monumentalidad de hechura: “La República”, escultura emblemática del Capitolio Nacional en La Habana 1 , y el Monumento a José Martí en el Parque Central de La Habana, un proyecto del escultor, ingeniero y arquitecto mexicano Carlos Noriega, de 1918, para resaltar la escultura del Apóstol de la Independencia Cubana, cuya imagen quedaba “perdida” en ese paisaje citadino.

Serían muchos más los ejemplos de estas esculturas en todas sus tipologías: el libro de Llilian Llanes habla por sí solo en su enjundioso contenido de textos e imágenes, por lo que sería oportuno volver a esta Página Web de C.M.B.F. –quizás más adelante en el tiempo- para seguir comentando sobre tan preciado libro, una nueva joya para la historiografía del arte en nuestro país.

 

NOTAS:

1 Estatua de “La República”, realizada por el escultor italiano Angelo Zanelli entre 1927 y 1927 en su natal país. Tiene una altura de 17,54 metros, por lo que se le considera como la tercera escultura bajo techo más alta del mundo. Esta realizada en bronce y su peso es de 49 toneladas.