Scherzo es una palabra en lengua italiana que, traducido al idioma castellano significa: roma, burla, chiste, jocosidad, etc. Jarana por su parte, expresa en nuestro idioma: algarabía, desorden, juerga, diversión y también engaño y burla.
Es decir que en algún punto de nuestro amplio y variado diccionario estos dos términos resultan cercanos, semejantes y hasta sinónimos.
Sin embargo, en materia de música nada tiene que ver el Scherzo con la Jarana, toda vez que el primero se trata de un género musical de origen europeo, mientras el segundo hace alusión a un instrumento de cuerdas y al género que con él se interpreta la música popular mexicana.
El Scherzo remonta su origen a la primera década del siglo XVII, época en la que el compositor italiano Claudio Monteverdi publicó sus “Scherzi musicali”, una suerte de compilación de piezas cortas.
Sin embargo, la esencia de estas obras no se corresponde con el concepto moderno de Scherzo.
Tampoco durante el resto del Barroco, el término Scherzo fue utilizado como hoy lo conocemos y este título aparece ocasionalmente en escasas piezas de carácter vivaz y compás ternario.
Luego, con la llegada del Clasismo y con él, el reinado de los grandes géneros como sonata, cuarteto de cuerdas o sinfonía, existió entre los compositores una cierta tendencia a nombrar Scherzo a los terceros movimientos y dotarlos de carácter jovial o impetuoso y tempo ligero, con la intención de conseguir un notorio contraste entre los movimientos de estos géneros.
Con Beethoven el Scherzo se erigió dentro de las grandes formas clásicas como pieza de carácter humorístico y divertido, otorgándole en su gran mayoría un tempo allegretto, vivace o presto.
Más tarde, compositores como Brahms, Chopin y Stravinski, concedieron vida independiente al Scherzo, desarticulándolo de sonatas, cuartetos y sinfonías para establecer la independencia y vida propia a esta particular forma de bromear.
Así sobresalen títulos como: “Scherzo en re menor", de Rajmáninov; “Scherzo caprichoso op 66, de Dvorak; Scherzo No. 82, de Bartok, y Scherzo sinfónico, de Seco de Arpe, entre otros.
La Jarana tiene varios significados en el léxico musical mexicano y todo parece indicar que los indígenas adoptaron el término desde los tiempos de la colonia, cuando los españoles para referirse a las fiestas populares y un tanto de manera displicente comentaban entre sí: "…Ya empezó la jarana"…!!!
Aquellas celebraciones, llenas de bullicio y carentes de significado para los europeos comenzaron a ser reconocidas entre los nativos como Jarana, a la vez que recibió el mismo nombre el baile regional yucateco y un instrumento representativo del festín.
Así, la Jarana yucateca es un baile y es también una forma musical de esta península mexicana, pero como instrumento musical también posee su significado.
La Jarana Huasteca se relaciona con el Conjunto que interpreta el Son Huasteco; es un instrumento de cuerdas parecido al cuatro venezolano y por tanto de pequeño tamaño, y junto a la guitarra huapanguera y el violín conforman el Conjunto Huasteco originario del sur de Tamaulipas, la Sierra Gorda de Querétaro y partes de los estados de San Luis Potosí e Hidalgo.
Igualmente este instrumento cordófono se encuentra conformando el Son Jorocho como encargado de la parte armónica de este género de Veracruz.
La Jarana Jorocha exhibe una amplia gama de tamaños que van desde la más pequeña llamada Chaquiste con unos 30 centímetros, hasta la más grande nombrada Jarana tercera que puede llegar a medir hasta 100 centímetros de longitud.
En realidad, México es un territorio que posee numerosos instrumentos de cuerdas pulsadas de diversas procedencias que con el paso del tiempo, ya ocupan un lugar determinante en sus géneros tradicionales.
Entre los más conocidos destacan el requinto, el arpa, el guitarrón, la vihuela, el cartonal, el salterio mexicano y sobre todo, diversos tipos de Jarana.