Aunque se sabe poco sobre su vida, Tomaso Giovanni Albinoni (1671 1751) fue un destacado violinista y compositor del Barroco italiano que si bien ganó reputación en su tiempo como autor de ópera (escribió alrededor de 50 y muchas de ellas fueron estrenadas en varias ciudades italianas), en nuestros días se otorga mayor estimación a sus composiciones instrumentales, muchas de las cuales se incluyen con frecuencia en el repertorio de los conjuntos especializados en la interpretación de la música antigua y también se graban con regularidad.
Todo parece indicar que en su tiempo Albinoni conquistó el reconocimiento de sus semejantes y que gozó de la aprobación de ilustres miembros de la realeza europea. Se sabe por ejemplo que, a principios del siglo XVIII trabajó como violinista para el Duque de Mantua y que por esa misma fecha compuso sus Suites Opus 3, las que dedicó al Gran Duque Fernando III de Toscana.
También se presupone que Maximiliano II de Baviera lo invitó a dirigir óperas en la ciudad alemana de Munich hacia 1722, luego de que el músico italiano le dedicara un conjunto de doce conciertos grosos.
Curiosamente, y a diferencia de la mayoría de los compositores de su época, se cree que Albinoni nunca buscó un puesto regular en una iglesia o una corte; lo cual hace presuponer que, ya fuera por herencia o por sus propios esfuerzos, su economía le permitía cierta independencia muy poco usual para los artistas de aquel entonces.
Como tantos músicos barrocos, su obra cayó en desuso durante las siguientes etapas de la historia y, para mayor infortunio, una parte considerable de sus partituras dispuestas en la Biblioteca estatal de Dresde, fueron destruidas por un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial.
Hoy, su obra más popular y una de las piezas presuntamente barrocas más grabadas e interpretadas: Adagio en sol menor es, en realidad, una creación apócrifa compuesta en el siglo XX por el musicólogo y especialista en su obra Remo Giazotto (1910-1998); y, aunque se atribuye al músico barroco, tiene muy poco de la autoría de Albinoni.
Luego de varias investigaciones, se conjetura que este famoso y falaz Adagio en sol menor fue escrito 1945 y publicado por primera vez en 1958 por la editorial Ricordi. En la introducción el editor explica que Giazotto tomó (como base) fragmentos de un movimiento lento de una sonata da Chiesa a tre de T. Albinoni, posiblemente compuesta alrededor de 1708, fragmentos que fueron encontrados en las ruinas de la Biblioteca de Dresde y no van más allá de un trozo de bajo cifrado y dos compases escritos para violín I, lo que hace un total de seis compases.
Sin embargo, la hipótesis, la controversia y la incertidumbre reinan aun en torno al Adagio en sol menor, ya que nunca se ha encontrado una prueba convincente que demuestre la existencia de tales fragmentos. Luego de la muerte de Remo Giazotto, su asistente: la musicóloga Muska Mangano, asegura haber encontrado una fotocopia de la fotografía de una partitura manuscrita que se corresponde con la descripción de Giazotto, consistente en el citado bajo cifrado y los ya mencionados seis compases del violín. Pero lo inexplicable del caso es que la nombrada partitura manuscrita no es un documento del siglo XVII como correspondería si fuera de Albinoni. Se trata de una hoja que, con certeza es de la primera mitad del siglo XX.
En el intento de poner un punto final a esta historia, la mayoría ha adjudicado la autoría del Adagio en sol menor a Remo Giazotto y lo queda por descubrir a si existe o no un fragmento musical antiguo como fuente de inspiración y , si así fuera, a quién realmente pertenece.