El especial «aderezo» del juicio reflexivo de Yuri Santana

Antonio Fernández Seoane
28/ 01/ 2019

Muchos y buenos profesionales del «ejercicio del criterio» en Cuba han realizado numerosas y suficientes valoraciones alrededor de la obra pictórica de Yuri Santana.

Amén de sus personales enfoques críticos en tal sentido, todos ellos coinciden en un especial punto de mira; y, ello, dada la propia ideoestética de este artista que se encarga de «delatarlo».

Santana es un cronista visual de su tiempo, pulsor del ritmo citadino (entiéndase mejor, urbano) de sus moradores, de los ardides o artimañas y de la tenacidad y resistencia en las más disímiles ocupaciones humanas (y por qué no, también de las desocupaciones de muchas y muchos); como de la obstinada e incierta supervivencia en los avatares del día a día del conciudadano nuestro.

Pero, más allá de ese contexto cubano, su referencia podría ser la de cualquier habitante del agobiado y exhausto mundo que nos ha tocado vivir.

Indudablemente, Yuri Santana parece sobrepasar los límites de diario transcurrir. Sin embargo, su entrega no pierde de vista el principal derrotero de su fundamentación teórica para Sazón Completo (muestra que abre el año expositivo 2019 en la Galería Villa Manuela): la vida de los barrios, ciudades y pueblos de los cubanos del ahora mismo.

Convierte a cada protagonista de sus escenas pictóricas -por no decir paisajes- (esos que no poseen rostros reconocibles, que son «congelados» hasta de espaldas al receptor y que por todo ello no constituyen específicos retratos para poder ser cualquiera) en «condimentos» de una «sazón» que le brinda singular sabor a estas narraciones sin oratorias.

En ellos se reconocen historias, en lo que los correspondientes titulares de las piezas contribuyen (a pesar de lo escueto de una sola palabra o de lo preciso de una pequeña frase de apenas tres términos: Links, Ilícito o Tiro de esquina) a ese «adobo» de las mil composturas tan cubano y tan de estos momentos…

Sus crónicas visuales no se conforman con la mera representación. Aquellas van a la búsqueda del reflexivo juicio a través de una lúcida arremetida socio-crítica que nos permite contemplarnos y hacernos mirar por dentro.

Y dentro de todo este andamiaje de re-valoraciones, Santana –además- vuelve a la carga del carácter experimentador en el tratamiento del color, «de un realismo desenfadado y espontáneo que coquetea con ciertos códigos visuales» y del carácter compositivo «de planos contrapicados y acentuados escorzos».

De tal manera lo declara él mismo en aquella fundamentación o de este proyecto expositivo que es continuidad –en todos sus sentidos de contenido y forma- de otros anteriores, muy en especial de Monotownías, A fuego lento y Flashazos[1]

«Drama, humor e ironía», tres de los ingredientes que Yuri Santana ha integrado a Sazón Completo, y es cierto. Aquí hay de todo ello y mucho más, pero desde la proyección sincera y honesta de este noble artista, de este sagaz «soñador despierto»[2].

En el texto de una reciente exposición suya con este titular, apunté como colofón en su postal de presentación: «El discurso artístico de Yuri Santana, más que narrativo de una época, se alza como un desafío de nuestros tiempos (…) para un acto –quizás- de la posible espera de lo por venir… Eso…, un hombre que sueña, pero con los ojos bien despiertos».

NOTAS:

[1] MONOTOWNÍAS. Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño. La Habana, 2009; A FUEGO LENTO. Galería de Arte “Benito Ortiz”. Trinidad, Sancti Spíritus, 2017; FLASHAZOS. Casa 26. Génesis Galerías de Arte. La Habana, 2017.

[2] SOÑADOR DESPIERTO. OBRAS 2004-2017. Galería de la Casa del Joven Creador de la AHS de Mayabeque. San José de las Lajas. Octubre de 2018.