El laúd ancla su origen en la Edad Media y, procedente del mundo árabe, inicialmente se estableció en España para luego expandirse por casi toda Europa entre los siglos XIV al XVIII.
No obstante, los tiempos del Renacimiento y el Barroco resultaron cuando tuvo su mayor esplendor, y de la que hoy contamos con una copiosa e interesante literatura que incluye obras originales y trascritas; así como los primeros manuales de técnica y ejecución de este instrumento de cuerdas pulsadas.
En esta etapa sobresalen grandes músicos como el inglés John Dowland (1563- 1626), el alemán luego italianizado Giovanni Girolamo Kapsberger (1580-1681), y el polaco Silvius Leopold Weiss (1687-1750), además de los franceses Robert Ballard (1575-1649) y Robert de Visée (1655-1733).
Especialmente Ballard, que algunos documentos presuponen murió en enero de 1649, fue hijo de un importante músico encargado (junto a Adrián Le Roy), de la creación de Le Roy y Ballard, una editora musical fundada alrededor de 1551.
Robert Ballard (hijo) estudió el instrumento con su primo Adrián Le Roy y luego de la muerte de este, se convirtió en virtuoso ejecutante del laúd y un importante compositor; ganando fama como intérprete y profesor.
Así, en 1611 publicó su primer libro de laúd, bajo el título de Premier Livre de tablature de luth.
Tanta fue la repercusión de esta antología que al año siguiente María de Médici, convertida en reina consorte de Francia y reconocida por su mecenazgo y contribución al desarrollo de las artes en suelo galo, optó por empelarlo y otorgarle el título de maître de luth.
En esta condición, en septiembre de 1612, Robert Ballard llegó a ser responsable de la protección del joven rey Luis XIII, de quien se asegura que en su juventud, si bien no se interesó nada por las letras, se sintió fuertemente atraído por la caza; y, sobre todo, por la música.
Robert Ballard fue además el encargado de escribir música para los ballet de la corte, muchos de los cuales se transcribieron para laúd, y en 1614 publicó un segundo libro titulado: Diverses Pièces mises sur le luth.
En 1615, todavía al servicio de la monarca, Robert Ballard era el responsable de tocar el laúd en todos los ballets de la soberana; pero, en los recortes de gastos de la corte de 1618, su posición asalariada se vio limitada y en adelante se le pagó sólo cuando era requerido.
Bajo este arreglo continuó durante 16 años para llevar el título de musicien ordinaire du Roi; y, para 1640 fue designado de nuevo musicien du Roy, cargo que ejerció, al parecer, hasta su muerte en 1649.
La mayoría de sus obras que hoy se conservan son música de ballet arreglada para laúd.
Las mismas, más allá de su valor musical, constituyen los únicos trozos existentes de varios ballets de corte de esta etapa, los cuales destacan por el empleo de diversos movimientos y efectos técnicos que posteriormente serían asociados con el género suite.
De modo que, a pesar de la escasez de datos sobre la vida y la obra de Robert Ballard, se le pude reconoce (sin dudas) como el laudista francés más destacado del final de la tradición del Renacimiento; en tanto su obra representa uno de los documentos musicales más relevantes de esta época.