La historia de la música recoge gran cantidad de datos, anécdotas y coincidencias interesantes de compositores que fueron conocidos también por sus otros oficios.
Por ejemplo, George Antheil, autor del famoso Ballet mecánico, escribía novelas de suspenso y dirigía una columna periodística. Por su parte, Kurt Atterberg se dedicó a la ingeniería hasta los 43 años de edad, y Henk Badings fue también ingeniero antes de dedicarse a la música.
John Cage es probablemente uno de los más conocidos «enfants terribles» de la música del siglo XX. Su obra más popular es 4’33, cuyo título informa de la duración de la pieza, en la que una orquesta se esfuerza obstinadamente en mantener el más estricto silencio y es fuente inagotable de chistes.
Pero John Cage no es importante sólo por sus composiciones sino también por sus reflexiones: fue en parte también filósofo, poeta, artista plástico, especialista en hongos, conferencista y un pensador que teorizaba sobre cualquier cosa que le llamara la atención.
También, Mili Balakirev fue oficial de la red rusa de ferrocarriles, Cesar Cui general en el ejército ruso, Modest Mussorgsky fue igualmente oficial del ejército y más tarde tuvo un empleo de burócrata.
Nikolai Rimsky-Korsakov fue oficial de la marina rusa, en donde también ejerció la labor de inspector de las bandas musicales de la armada y Alexander Borodin un respetado investigador en el área de la química, asociado con la Academia de Medicina de San Petersburgo.
Como puede verse en esa lista, no deja de ser una curiosa coincidencia que todos los miembros del famoso Grupo de los Cinco estén incluidos en esta categoría de compositores con otro oficio.