El Primer Concurso de Improvisación La Esquina del Jazz, al que convocó CMBF Radio Musical Nacional, finalizó la tarde de este 21 de marzo con la entrega de los principales lauros del certamen en sus dos categorías.
Resultado del nivel de los galardonados, el Jurado decidió que todos participen en el fonograma con que los Estudios Ojalá y la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales respaldarán los trofeos, teniendo la producción de Gloria Ochoa y Alexis Vázquez, con arreglos de Alejandro Falcón, Rolando Luna y Janio Abreu.
De los participantes en el apartado de estudiantes y aficionados, se decidió un primer premio compartido para Alejandro Mendoza y Armando Soler, interpretes respectivos del saxofón y el trombón; otorgando el segundo lugar al pianista Leonardo Sergio Acosta García, sin entregas de un tercero ni menciones.
En la categoría de profesionales el primer premio lo obtuvo el vocalista Carlos Ángel Valdés Carbonell que también recibió una obra visual original del Maestro Bobby Carcassés, considerada Premio Especial del Concurso.
Mientras, fue compartido el segundo lugar entre los percusionistas Osmel Nápoles Pérez y Arian Benigno Valoi, quienes resultaron inscritos en el Curso de Percusión de Tambores Batá otorgado por la Compañía de Bailes Tradicionales de Cuba JJ.
En ese apartado alcanzaron sendas menciones el flautista Claudio González Hernández y Juan Carlos Poveda Alonso, intérprete de la guitarra.
Asimismo, se sumó a los reconocimientos la Asociación Hermanos Saiz con su Premio Especial al estudiante de trombón Armando Soler Sebasco.
La ocasión fue oportuna del mismo modo para que la Radio Cubana y la Dirección de CMBF Radio Musical entregara respectivos diplomas al programa La Esquina del Jazz, al coincidir la fecha con su primera salida al aire, el 21 de marzo de 1969.
Tras una extensa deliberación el Jurado que presidió el Premio Nacional de Música, Bobby Carcassés, coincidió en valorar como alto el nivel que mostraron los participantes en cada uno de sus instrumentos al asumir los rigores de las bases, que exigieron improvisar a partir de dos estándares, acompañados por profesionales en el escenario.